![]() |
BIOGRAFÍA DEL DUETO GARZÓN Y COLLAZOS
La historia del dueto colombiano que,
con el tiempo, sería conocido como “Los principes de la canción
colombiana”, se remonta a los años 30, cuando Darío Garzón, oriundo de
Girardot, Cundinamarca, pero enraizado en la capital musical, Ibagué,
fuera profesor de Eduardo Collazos en el colegio San Simón.
Allí se conocieron y posteriormente, con
otros dos “compinches”, conformaron el grupo musical que por un par de
años fuera conocido como “Los cuatro alegres muchachos”, pero en 1938,
tras la disolución del grupo, Garzón y Collazos deciden seguir su
carrera juntos, y a partir de entonces con ese nombre “Garzón y
Collazos”.
Darío Garzón se dedico entonces a
componerle música a los versos de destacados poetas de la región,
logrando crear un estilo, que luego vino a ser representativo del Tolima
grande por décadas hasta nuestros días, con sus sucesores musicales,
todos los duetos que se formaron a partir de entonces en la región e
influenciando de alguna manera, el estilo de las agrupaciones similares
de Antioquia, Santander, Boyacá, Nariño y en general la región andina,
dejando por siempre su huella en el ADN de nuestra música y quedando
grabados en la mente y en el corazón de todos los colombianos.
Darío Garzón era la primera voy y
guitarrista y Eduardo Collazos, quien era ibaguereño, hacia la segunda
voz y ejecutaba el tiple. “Garzón y Collazos” conquistaron entonces su
Ibagué del alma y poco tiempo después salieron a la conquista del país,
la que lograron con permanentes giras por todo el territorio nacional y
con su inconfundible talento y calidad artística.
Sin embargo fue solo hasta 1947 que
comenzaron su carrera en la discografía, con discos que desde un
comienzo fueron verdaderos éxitos nacionales. Grabaron temas de José A.
Morales, Jorge Villamil, Pedro J, Ramos, Luis Dueñas Perilla, Luis A.
Osorio, Anselmo Durán, Graciela Arango de Tobón, Leonor Buenaventura,
Rafael Godoy, Efraín Orozco, Francisco Durán Naranjo, José Macias,
Cantalicio Rojas, Emilio Murillo y en fin de casi todos los más grandes y
excelentes compositores nacionales, que por suerte fueron muchos, y por
desdicha son especie en vía de extinción.
Aunque, como en todas las agrupaciones y
más si son de artistas, virtuosos y con personalidades y caracteres
fuertes, muchos fueron los desencuentros y separaciones del dueto,
fueron “un matrimonio” artístico que solo la muerte pudo disolver, en
1977, en este caso la de Eduardo Collazos.
Nos dejaron un gran legado en donde,
como en pocas cosas se ha dado, las costumbres musicales campesinas se
impusieron en la gran ciudad, llenandonos con historias sencillas y
llenas de amor, de amor la tierra y por el país. Sus grabaciones se
cuentan en decenas y sus canciones en centenas. Su reconocimiento
trascendió nuestras fronteras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario